Header Ads

PERDIÓ 76 KILOS. SU ROSTRO CAMBIÓ TANTO QUE PARECE OTRA PERSONA

A la hora de perder peso, especialmente una gran cantidad de kilos, es obvio que el cuerpo cambia por completo. Las piernas y los brazos se hacen más pequeños, el estómago baja y, en ocasiones, las mujeres también vemos bajar nuestra talla de sujetador. Sin embargo, casi nunca esperamos que nuestras facciones cambien demasiado, y es por eso que la historia de Kaylee Bonnett, una chica estadounidense de 24 años que perdió más de 70 kilos, sorprende tanto. Con una altura de 1.74
metros, Kayle había llegado a pesar cerca de 218 kilos. Se sentía terrible y, según ella misma le contó a Cosmopolitan, su peso era una de las razones por las que había dejado de salir de su casa: “Tanto los niños como los adultos me decían cosas horribles en público y me miraban feo, como si fuese un animal de circo. Estaba constantemente a la defensiva”. Kaylee siempre había tenido sobrepeso, y en la secundaria nunca había bajado de los 135 kilos. Sus compañeros se burlaban de ella y la vida no le era sencilla: “Todo era difícil. Tenía que preocuparme de si entraría en una silla o no, o si esa otra silla soportaría mi peso. También intentaba verme bien esperando que caminar de un lugar a otro no me hiciera sudar demasiado”. Hasta ese punto de su vida no había sentido una motivación profunda para perder el peso, sin embargo, cuando pasó los 20 años se encontró con un panorama desolador: era muy joven pero ya entraba en la clasificación de pre-diabetes, tenía la presión arterial por las nubes y su doctor le advirtió que si su estilo de vida no cambiaba era muy probable que terminara sufriendo de un ataque al corazón. “No quería morir. Uno no logra vivir la vida con 218 kilos a cuestas”. Tomo la decisión de cambiar y comenzó realizándose una cirugía de bypass gástrico. Eso sí, antes de operarse su cirujano le dijo que debía perder entre 13 y 18 kilos, por lo que mientras no cumpliera su “tarea”, la operación no sería viable. Kaylee cambió su estilo de alimentación del cielo a la tierra, y comenzó a seguir una dieta alta en proteína y baja en carbohidratos. Casi cinco meses después, al presentarse para los preparativos de su cirugía, Kaylee había perdido cerca de 35 kilos. Después de su cirugía, Kaylee siguió cambiando cosas: dejó de consumir alimentos altos en grasa y azúcar procesada. También empezó a ir a crossfit tres veces por semana. Después de haber perdido 76 kilos sabe que aún tiene peso por perder, sin embargo, los cambios ya empiezan a ser evidentes aunque en los lugares menos esperados… de hecho, lo que más ha cambiado ha sido su rostro: Claramente, esto se debe a que su cara se ve menos redonda y más perfilada, pero definitivamente parece otra mujer. La chica asegura que ella no ha sido la única que ha notado los cambios y que, de hecho, las reacciones de los demás confirman que se ve bastante diferente. Según ella, sus reacciones la mantienen motivada para seguir cambiando. “Perder peso realmente ha cambiado mi vida. Realmente estoy viviendo, antes no lo estaba.

No comments